La aparición de los primeros ordenadores


La década de los sesenta vio la aparición de los primeros ordenadores
comerciales. Eran grandes, caros y poco potentes. Sólo organismos
oficiales, grandes empresas o universidades podían
comprarlo, y lo que es más normal es que sólo compraran uno (o
algunos, pero no uno para cada usuario, como hoy día estamos
acostumbrados a ver).
Por ello, estos ordenadores llevaban sistemas operativos multitarea
y multiusuario, para que diferentes usuarios, realizando distintos
trabajos, pudieran utilizarlos simultáneamente. El acceso a
dichos ordenadores se llevaba a cabo por medio de terminales sin
ninguna capacidad de proceso, pasivos:

1.2.1. Los módems
No tardó mucho en aparecer la necesidad de poder alejar los terminales
de la unidad central para conectarse, por ejemplo, desde casa
o desde una delegación al ordenador central.
Para poder realizar este acceso remoto, la primera solución que aportaron
los ingenieros informáticos de la época fue utilizar la red telefónica
que, por su ubicuidad, les ahorraba generar infraestructuras nuevas.
Sólo se precisaba un aparato que adaptara los bits a la red (recordad
que la red telefónica sólo deja pasar sonidos entre unos márgenes de
frecuencia). Estos aparatos son los módems.
Los primeros módems eran de 300 bps y generaban dos tonos diferentes:
uno para el 1 lógico y otro para el 0. En la actualidad,
van a 56.000 bps, que es el máximo que permite la red telefónica
convencional actual.
Los 56.000 bps (56 k) de velocidad de transmisión sólo
se puede lograr si uno de los dos extremos tiene una
conexión especial con su centralita, (la mayoría de los
proveedores de Internet la tiene). De hecho, con líneas
telefónicas convencionales, la velocidad máxima es de
33.600 bps.
Los módems no sólo servían para poder alejar los terminales pasivos
de los ordenadores centrales, también permitían interconectar
ordenadores entre sí.

  - ¡Esto ya es una red de computadores!
La tecnología de conmutación de circuitos se desarrolló en un origen
para las comunicaciones telefónicas y una de sus características fundamentales
era la ocupación en exclusiva de los recursos mientras
duraba la conexión, lo que (como ya hemos visto) justificaba la tarifación
por tiempo. Sin embargo, las comunicaciones informáticas no
son cortas, intensas y esporádicas como las de voz. Al conectar un terminal
a un ordenador central por medio de dos módems, no están pasando
datos todo el tiempo que dura la conexión: puede haber
largos periodos de tiempo en los que no pase ningún bit y momentos
en los que haya un intercambio de datos intenso, aunque a una velocidad
de transmisión mucho más baja que la que se puede mantener
entre el terminal y el ordenador conectados directamente. Las
facturas telefónicas empezaron a ser astronómicas, y desproporcionadas,
respecto del uso real de la red

Fuente: Redes de computación/PDF/Software libre/Autores: José

Maria Barceló Ordinas, Jordi Iñigo Griera, Ramón Marti Escale,
Enriq Peig Olive, Xavier Perramon   Tornil / primera edicion/
Marzo 2.004

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