La radio y la televisión en la era digital


La radio y la televisión en la era digital
oportunidades, desafíos y propuestas para garantizar la diversidad y el pluralismo en los medios
Lamentablemente, la mayoría de nuestros países ha abusado de estas potestades,
facilitando que algunos grupos sociales o económicos, o dirigentes de los partidos
políticos en el gobierno tuvieran la capacidad de concentrar medios mientras las grandes
mayorías sociales han quedado excluidas o ven limitado su acceso.
Como si fuera poco, las autoridades afirman que ya no queda más espacio para otros
operadores pues el espectro se encontraría saturado, al menos si se mantiene el actual
mapa de adjudicaciones y la actual tecnología analógica. En general este argumento es
utilizado como otro pretexto para poner una barrera al acceso, pero es un hecho bastante
creíble que años de irracional entrega de frecuencias ha limitado las posibilidades de
contar con una mayor diversidad y libre competencia en las ciudades capitales de
nuestros países,
¿Qué impacto puede tener la digitalización frente a esta realidad? Mucho. Al ahorrar
uso de espectro, lo hace menos “finito”. En países con problemas de acceso para nuevos
operadores y competidores en las capitales y áreas metropolitanas y con una alta
concentración de medios en pocas manos, este avance tecnológico podría abrir espacios
para una mayor diversidad de voces e imágenes u obtener el resultado opuesto. No
quitando las frecuencias a quienes ya las utilizan, sino porque el espectro se puede
aprovechar mejor para que entren más emisoras y más contenidos.
Pues bien, una variable importante para transformar esta “posibilidad” en una
“oportunidad”, tiene relación con la adopción del padrón o estándar tecnológico que
hagan nuestros países.
El caso de la televisión digital
En materia de televisión abierta, las oportunidades principales que abre la TDT son la
optimización del ancho de banda, que permite una mayor cantidad de contenidos y/o la
mejora en la calidad de la imagen (HDTV, High Definition TV), la posibilidad de
agregar servicios complementarios (internet, información sobre la programación,
selección de idiomas y otros) y la interactividad con el espectador a través de un canal
de retorno (usando la línea de teléfono o el acceso para banda ancha para seleccionar
perlículas a demanda o comprar un producto en exhibición).
Tres estándares digitales se disputan los mercados internacionales: el europeo (DVB -
Digital Video Broadcasting) adoptado por los países de la Unión Europea, Australia,
Taiwan, Singapur y Arabia Saudita; el norteamericano (ATSC – Advanced Television
System Committee), adoptado por EEUU desde 1996 y el japonés (ISDB – Integrated
Services Digital Broadcasting), solo utilizado hasta el momento en su país de origen y
recientemente adoptado por Brasil.
La opción norteamericana ha estado marcada por la búsqueda de una televisión de
mejor definición, mientras que el europeo ha optado por aprovechar la optimización del
espectro con un esquema de multiprogramación, habilitando más señales (o programas,
en la nueva terminología) en el mismo ancho de banda, y el japonés permite acceder al
creciente mercado de servicios móviles (teléfonos celulares y en automóviles) utilizando
el mismo trasmisor digital.
Fuente: La radio y la televisión en la era digital
oportunidades, desafíos y propuestas
para garantizar la diversidad y el pluralismo en los medios
Gustavo Gómez Germano
C3 – Centro de Competencias en Comunicación
Fundación Friedrich Ebert, febrero de 2007

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